The next last supper of Bélmez

THE CREATURE THAT CAME OUT FROM ART
Por Miguel Ángel Concepción.

Antes de su apropiación por el género de la fantasía, el monstruo era un concepto social importante. Normalmente se asociaban a las tierras desconocidas. Por ejemplo, las áreas inexploradas en mapas serían marcadas indicando que monstruos como dragones vivieron allí. Esta conexión entre los monstruos y lo desconocido hizo que la sociedad occidental comenzara a utilizar ciencia y otras disciplinas académicas para intentar entender lo desconocido. Así los monstruos se convirtieron en rompecabezas científicos. Cosas científicas necesarias de entender.
Esta relación entre la ciencia y la monstruosidad, se convirtió en muchas novelas de horror donde la ciencia no simplemente se dedicaba a estudiar a monstruos, sino también a producirlos como es el caso de Frankenstein.
Muchas religiones del oriente como el hinduismo, así también como las religiones antiguas, mitología griega y la mitología nórdica tienen un foco importante en los monstruos, que se representan generalmente como los enemigos de los dioses. Ragnarok en mitología de los nórdicos era la batalla final entre los dioses de Asgard y de los monstruos del mundo.

Tanto el resignado Hombre lobo, el aristocrático, narcisista y erotómano Conde Drácula, el incomprendido Frankenstein o los grandes superhéroes americanos como Superman, Batman, Spiderman, Daredevil, estos dentro de los de carácter individualistas, enfrentados en cierto modo con los grupos de monstruos mutantes, incomprendidos y marginados como la Patrulla X o los 4 fantásticos o tantos otros, como los (y esto son los más crueles y asesinos) terroríficos monstruos contemporáneos como Hitler, Sidi Amin, George Busch, Osama Ben Laden, Sadam Huseim y otros tantos gobernantes que podríamos nombrar, todos, absolutamente todos, impregnados y chorreantes cual jamón ibérico de lo que podríamos llamar “megalomanía perversa” fruto de delirios de grandeza propios de quienes se sienten superiores por el simple hecho de ser diferentes del mundo simple y racional y de alguna manera despreciablemente aburrido. Estas características dibujan a un individuo que aún sigue sumergido en el complejo de Peter Pan, atraídos por la desmesura y con tendencias a lo erótico, complejo e inconsciente, con graves tendencias a la paradoja y la contradicción e incluso yo diría que a la paranoia fragrante y al onanismo convulsivo.

Examinando todas estas características y otras que añadiremos después, la relación de todos estos héroes-monstruos con los artistas es notablemente directa, me atrevería a decir que forman un conjunto de individuos de idénticas características reacciones creativo-convulsas, propias de mentes alienadas y gran amor por la muerte, la sangre, la belleza en su estado más brutal y el sexo.

En algunos casos su fuerte atracción por la sangre venida de la barbarie, el crimen o el genocidio, en otros por su atuendo estrafalario y lleno de colorido pop, quien no recuerda la ridiculita capa y el slip exterior de superman (como no acordarnos de los últimos atuendos del gran Elvis, también con capitas y lleno de brillitos) o el siniestro vestido negro de Batman con su enorme capa como el mismísimo Conde Drácula (en este caso podríamos compararlo con la figuración aristócrata-bohemia de Modigliani o el glamour de Warhol) o el parecido del primer superhéroe negro “Power Man” a Jean Michel Basquiat, (al fin y al cabo no tan buen artista como nos han querido hacer ver, incluso visto con mucha antelación por su propio galerista) vestido de blanco y negro como el Hombre Lobo cuya presencia de la gran luna llena y blanca arranca su pasión por encontrar sangre fresca y roja. Todos ellos con una doble vida, en el caso de los superhéroes su identidad secreta a la que solo unos pocos podían acceder y relacionar con el héroe de turno, en el caso de superman con solo unas gafas y un cambio de peinado o de look era suficiente para esconder su gran secreto, secreto que por cierto le proporcionaría un camuflaje social lejos de las cámaras y micrófonos de los paparazzis (quizás un tremendo monstruo social, creador de un embrutecimiento colectivo que mata, roba, golpea y esconde lo que quiere). Superman recuerda por su carácter alienígena o marciano al hombre lobo, este más interesado por la luna que por Kriptón, (el planeta verde enfrentado a la tierra azul) pero fascinado por el espacio interestelar que les proporciona los necesarios poderes para su desarrollo heroico-erótico.

La bestia freudiana y tremendamente diabólica-animalesca que el licántropo lleva dentro y que necesita de la fuerte y blanca Luz de la luna llena, la aristocracia violenta de Drácula, que se alimenta, encarnado en murciélago, de la sangre roja de sus incautas victimas, la doble vida de los superhéroes con sus vidas ordinarias cuando mantienen su personalidad secreta enfrentada con la fuerza multicolor de sus disfraces que ocultan la inadaptación de todos ellos, el Collage viviente que supone Frankenstein, compuesto con diferentes partes de otras personas o el mismísimo capitán Acap (artista) obsesionado por capturar y dar muerte a otro monstruo blanco (Lienzo).

Incluso otros monstruos de carácter más ectoplasmáticos con formaciones más plásticas o cercanos a la pintura o la fotografía como el caso de la Sabana Santa, donde la imagen de un hombre aparentemente muerto o dormido, aparece estampada sobre una tela a modo de cuadro sin bastidor, una imagen negra sobre fondo blanco o las Caras de Bélmez, caras casi negras sobre paredes blancas encaladas o suelos de cemento y humedad.

Como los artistas contemporáneos, siempre han supuesto una molestia en la sociedad, que por una parte les atrae pero por otra causa un cierto estupor y miedo. El dolor de la creación-destrucción, la doble personalidad o personalidad secreta y el misterio que entrañan, hacen del artista un nuevo monstruo contemporáneo.

Finalmente cabe destacar como característica fundamental, el carácter atormentado de todos ellos, una carga que mantienen con sacrificio, sufrimiento y resignación pero también con placer y orgullo, unos superpoderes que ellos, de alguna manera, no han solicitado pero innegablemente los tienen.

Los Doce Apostoles y Jesucrito.

Cuando comencé a idear este proyecto, lo primero que realicé fue un llamamiento a 12 artistas-amigos a través del correo electrónico para participar en el proyecto de una próxima versión de la última cena. Mi idea era construir una composición con artistas en el papel de los apóstoles y el mío como Jesucristo. Ya antes había estado trabajando con el escáner del ordenador para hacer autorretratos. Con un gran escáner aplasto mi cara en el cristal y deformando mi rostro y trabajándolo con el ordenador, creo imágenes con una gran carga ectoplastica y agresiva, que me sugerían las famosas caras de Bélmez. Para ello les pedí que me mandaran un autorretrato escaneado directamente, todos se prestaron, pocos días despues empezaron a llegar las caras y así nacia....The next last supper of Bélmez.

Jesús

Jesús

Pedro

Pedro

Juan

Juan

Natanael de Caná

Natanael de Caná

Simón el cananeo

Simón el cananeo

Andrés

Andrés

Santiago el mayor

Santiago el mayor

Santiago el menor

Santiago el menor

Felipe de Betsaida

Felipe de Betsaida

Tomás el Dídimo

Tomás el Dídimo

Mateo

Mateo

Judas Iscariote

Judas Iscariote

Judas Tadeo

Judas Tadeo
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